martes, 6 de noviembre de 2007

Atando cabos llego siempre a ella...

Bueno, en realidad me da un poco de verguenza tener este blog porque:
1. Nadie lo lee
2. No escribo bien
3. No le dadico el tiempo suficiente
La verdad es que ustedes se peguntarán ¿Para qué tenerlo? Bueno, eso se remonta a mi niñez dónde escribía diarios de vida con lo que me ocurría y mis sueños. Llegué a tener 4 de ellos completos; hasta mis primeros años de universidad. El otro día tomé uno de esos diarios que sobrevivió una inundación y leyendo sus corridas páginas me vi a mi misma tal como soy ahora, pero con la diferencia que estoy más vieja. Eso es todo. Claro que he cambiado pero también me di cuenta que esos garabatos tenían mi esencia, esa esencia que tengo hoy y que define mis características como persona. Nunca pensé que era madura o "articulada" de pequeña, de hecho me sentía muy excluída y muy distinta y a través de esos diarios entendí por qué. No es que me las dé de niña índigo o alguna de esas cosas, pero descubrí que mis sufrimientos de niña por "adaptarme" no fueron en vano y en eso mi madre tuvo muchísimo que ver. Ella me trato de inculcar disciplina y que pusiera los pies en la tierra un poco, ya que yo vivía en mi propio mundo, me advirtió antes de morir que todo lo que me pasa ahora iba a ocurrir, que debía luchar y sobre todo ser astuta y fuerte; pensando de manera práctica pero manteniendo un rico mundo interior. Ella me dió las herramientas más poderosas que una madre puede darte: la educación, la disciplina, el amor, la paciencia, el gusto por los libros y las películas, además de esa agudeza que yo siempre admiraré. Agudeza para sentir a las personas y su mundo. Me siento orgullosísima de ser tu única hija. Gracias por buscarme y gracias por resistir por mí. Gracias por hacerme sentir todo tu amor y sé que te sentías orgullosa de mí. Ojalá que en el cielo que tú crees me veas y estés orgullosa de lo que soy ahora. TE AMO Y TE EXTRAÑO

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